Cuando Celia volvió a abrir los ojos, ya estaba tendida en una habitación de hospital. Quien velaba a su lado era Ben.
—Celi, por fin has despertado… —Ben la miró lleno de preocupación—. ¿Te duele alguna parte?
—Ben... —su voz sonaba áspera—. ¿Dónde estoy ahora?
—En la clínica —Ben tomó con cariño su mano—. Quedaste inconsciente, pero por suerte el equipo de rescate llegó a tiempo.
De repente, Celia recordó algo y se incorporó de golpe.
—¿Y César?
Ben guardó silencio, evitando instintivamente la