Celia le dio un codazo en el costado y le advirtió en voz baja:
—Creo que solo quieres aprovecharte de mí.
Él, con naturalidad, rodeó su cintura y avanzó a paso largo entre la multitud.
—Estoy abrazando a mi propia esposa. Eso no cuenta como un aprovechamiento.
Ante los ojos de los presentes, la joven pareja parecía muy enamorada. El amor en la mirada del hombre y la tímida contención en los ojos de la mujer formaron un cuadro idílico. Y esta escena llegó, justo en ese momento, a la vista de Nic