Celia se detuvo en seco y se volteó lentamente para mirarlo. Él permanecía impasible con esa expresión inescrutable, imposible de descifrar como siempre. Estaba a punto de decir algo cuando Amanda pasó por el corredor exterior y miró hacia adentro con curiosidad.
—Disculpen, ¿pero ustedes…?
Antes de que ella pudiera responder, César le respondió con toda tranquilidad con una broma:
—Es que ella tardó bastante en el baño. Temí que se hubiera perdido.
Esto arrancó una risa a Amanda.
—Bastante bro