César guardó silencio por un momento antes de apartar la mirada con una risa burlona.
—Vaya, lo recuerdas muy bien, ¿eh?
Ella se quedó sin palabras… ¿Cómo podría olvidarlo? Cada palabra hiriente que él le había dicho estaba grabada en su memoria. Había tardado seis largos años en despertar, pero al menos no había desperdiciado toda una vida.
Pronto llegaron a la clínica y ella siguió obediente a César hasta la habitación de Sira. Al verlo, Sira se incorporó con una sonrisa forzada.
—César… —Lo s