—Así que es el señor Ruiz. —César sonrió levemente—. Qué casualidad, estamos justo al lado.
Jorge también sonrió:
—Sí, es toda una casualidad.
César miró a Celia:
—Pensé que mi esposa había visto a alguien y no quería irse, resulta que era, pues, su distinguida hija.
Los Ruiz miraron entonces en dirección a donde Celia se encontraba. Ella forzó una sonrisa con expresión incómoda, pero reaccionó rápidamente:
—Tenía una cita con Estrella, no sabía que estaría al lado.
La señora Ruiz miró a su hija