—Carlos…
Celia no esperaba esa fuerte reacción de Carlos. Iba a consolarlo, pero él le suplicó:
—Celi, ¿puedes pedirle que se vaya? No quiero verlo…
Preocupada de que sufriera otro shock, ella se levantó y se acercó a César.
—Sal por ahora, por favor.
Él no se movió. Miró a Carlos y le dijo:
—Sé que me guardas rencor. Es cierto que soy responsable de las acciones de Sira. Pero te prometo que no la dejaré en paz.
—No te creo.
Él apartó la cara. Algunas cosas eran imposibles de borrar. Celia guard