Celia observó la cara de Beatriz. Era casi perfecta, pero al mismo tiempo le resultó un poco extraña. Aunque ya había sospechado que se había sometido a cirugía plástica, era fácil notar que sus ojos y cejas se parecían un poco a los de Nieve. De ahí se explicaba la sensación de familiaridad que ella había tenido a primera vista. Ella volvió en sí y le hizo una pregunta:
—Si usted y mi madre son gemelas, ¿por qué me toma como blanco?
La expresión Beatriz se ensombreció, pero, continuó ignorando