Capítulo 348
Al ver a su hijo, que siempre era tan orgulloso, tan afligido por una mujer, Marta sintió un nudo en su pecho. ¡No permitiría que su hijo arriesgara su vida por Celia una vez más!

***

Mientras tanto, Rocío regresó a casa con el semblante sombrío. Macarena, al ver su expresión, le preguntó:

—Fuiste a visitar a la señorita Rojas, ¿no?

—Sí. —Rocío se dejó caer en el sofá y cruzó los brazos—. ¡Esa mujer es una lunática!

Ella se ajustó el chal sobre los hombros y se le acercó.

—¿Qué quieres decir con
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