—Mucho gusto, señor Rojas —Nicolás le estrechó la mano—. ¿Ya se conocían?
—Sí, Celi es un tesoro perdido de nuestra familia, ahora la hemos recuperado. Le agradezco por haber cuidado de ella en Rivale.
Él le sonrió.
—Fue un placer.
Ella observaba con asombro cómo los dos se hacían amigos al instante y conversaban con naturalidad como dos viejos amigos. Ella pensaba que Nicolás no tenía mucha vida social aparte de su trato con Dylan y Alfredo. Además, solo se centraba en el trabajo y no era muy h