Recientemente este se comportaba con más caballerosidad…
Celia se acercó a él y escuchó lo que decía:
—Déjala. Si huyó, que huya. Mientras no vuelva a aparecer...
Los pasos de Celia se detuvieron en seco. ¿De quién hablaba? ¿De Sira? En ese momento, César vio su reflejo en el cristal y se volvió bruscamente. Su cuerpo se tensó ligeramente y bajó el celular lentamente.
—Celia…
—No entregaste a Sira a la policía, y dejaste que escapara, ¿cierto?
—Celia, no es como piensas...
Se inclinó hacia adela