—¿Qué desgracias van a pasarnos…? —se quejó Maira sin entender.
—¡Cállate!
Iván le lanzó una mirada furiosa, con sudor de nerviosismo en la frente.
—En ese secuestro de ese año, solo se llevaron a los niños de familias ricas. Ahora confundieron a nuestra hija con una de ellas y estos ricos nos dieron la compensación. ¿Crees que eso es algo bueno?
Las palabras de Iván hicieron que Maira se pusiera nerviosa. Ese famoso secuestro de niños de magnates que había conmocionado al país ocurrió a solo un