Celia y su equipo se concentraban por completo en la cirugía. Su incisión fue rápida y precisa: primero, cortó la piel a lo largo del borde anterior del músculo esternocleidomastoideo; luego, disecó el tejido en capas; al final, expuso la bifurcación de la arteria carótida.
Ni siquiera necesitaba instrumentos especiales para ayudar a ver el tejido. Podía lograr incidir la pared vascular longitudinalmente sin dañar ni el nervio vago, ni el nervio hipogloso ni la arteria tiroidea superior. También