Sira le envió a Celia esos mensajes de intimidación y fanfarronería. Aunque no recibió ninguna respuesta de la otra parte después de treinta minutos, ella se sintió bastante satisfecha. Al menos había logrado su objetivo. En ese momento, su celular sonó. Era una llamada de Sara. Contestó con fastidio.
—Ya le dije que no me contactara a menos que fuera urgente…
—¡Directora Núñez, me has metido en un gran problema! —La voz de Sara ya no tenía el respeto de antes, sino un tono de reproche—. Me diji