Cuando Celia despertó, estaba en la habitación de la clínica. César y el médico estaban de pie a un lado, conversando. En cuanto al tema, a ella no le interesaba.
Se quitó la aguja de su mano. César fue el primero en reaccionar. Se apresuró a presionar su herida que sangraba.
—Celia, ¿estás loca? —Se preocupó.
—Tengo que ir a llevar a mi mamá a casa… Me ha esperado demasiado…
Ella, aturdida, se soltó del agarre. Solo había avanzado unos pasos antes de que él la detuviera, abrazándola por la cint