—¡Señor Rojas! Mi hija tuvo la amabilidad de llevarlo a la sala de descanso, ¡cómo pudiste… acosarla! —Macarena se adelantó, intentando que Ben tragara la injusta acusación de acoso.
David también tenía la intención de promover este matrimonio. Parecía que ya no necesitaba hacer nada más para convencer a Ben.
—¿Cómo puede alguien sin conciencia cometer acoso? —Celia le refutó con un semblante serio.
—¿Qué quieres decir con eso? —Macarena estaba disgustada—. ¿Estás insinuando que mi hija le tend