Capítulo 166
Al escuchar esto, Rosa se interpuso frente a Celia protegiéndola, enrojecida y con las venas del cuello marcadas.

—¡Ni se te ocurra lastimar a mi hija!

Celia, sorprendida, se quedó paralizada, mirándola. Era la primera vez que experimentaba la sensación de ser protegida por su madre. Era tan maravillosa y cálida…

—Mamá...

—Por mi falta de capacidad, no pude proteger a Carlos. Pero pase lo que pase, no puedo quedarme de brazos cruzados cuando mi hija está en peligro.

Rosa parecía haber tomado una
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP