Al recibir la terrible noticia, Celia se dirigió directo a la morgue del hospital. Al entrar, vio a Rosa, pálida, custodiando junto al refrigerador. Por más que los médicos intentaban persuadirla, se negaba a moverse.
—Doctora Sánchez, es su familiar. Quizás usted pueda convencerla.
Los médicos presentes miraron a Celia con compasión.
Después de que los médicos se fueran, Celia caminó paso a paso hacia el refrigerador. Al ver al hombre de mediana edad que estaba adentro, quien tenía ese rostro t