César permaneció impasible. Tras escuchar sus "aclaraciones" sobre su distante relación, dio un sorbo de su copa con total indiferencia.
El salón bullía con murmullos y miradas curiosas. Todos intentaban descifrar qué tipo de relación existía entre ellos, pero nadie logró dar con la respuesta correcta.
Celia estaba a punto de retirarse cuando Alfredo dejó de lado su copa y salió de la multitud.
—Celi, qué descuidada. Pero no te preocupes —dijo él, mirando a César con una sonrisa—. Si al señor He