César se apoyó en la mesa alta, observándola con una mirada siniestra. Celia no sabía cuánto tiempo él había pasado mirándola así.
Vestía un traje impecable de color negro, con su cabello corto peinado con precisión militar. El César que ella conocía era indiferente y distante, como si nada de este mundo le importara. Pero ahora detectaba algo distinto en su mirada… Parecía un ardor de pasión casi imperceptible, que la quemaba sin piedad.
Celia apretó instintivamente su copa y desvió la vista co