Celia dudó. Después de todo, pronto se iría de la ciudad. Ben percibió su vacilación y no insistió.
—Lo siento por mi petición abrupta.
Ella negó con la cabeza.
—No, es que… no me quedaré aquí por mucho tiempo. Podría ayudarlo a corto plazo, pero…
—No hay problema. Con eso basta.
Al final, intercambiaron contactos.
—¿Cómo debo llamarlo?
—Ben Rojas.
Celia se sorprendió. ¿Sería… de esa familia Rojas?
—¿Y tú? —él le preguntó con cortesía.
—Celia Sánchez.
Tras despedirse, Celia se marchó. Ben observ