Al ver su reacción, la expresión de César se oscureció al instante. La arrastró de vuelta hacia él a la interrogó:
—Celia, ¿qué significa esto?
Ella temblaba en sus manos con los labios pálidos.
—No me siento bien.
Él la estudió con esos ojos que podían leer pensamientos. Luego, su mirada se volvió siniestra.
—¿No te sientes bien…? ¿O simplemente no quieres hacerlo?
No sabía desde cuándo, pero ella detestaba su contacto. Al principio pensó que ella solo estaba haciendo berrinches, pero ahora era