Él corrió directamente hacia adelante.
Andrés quería impedir esa boda, quería llevársela de vuelta, pero antes de que pudiera tocar su mano, sus ojos se abrieron de repente.
Afuera brillaba un sol cegador.
Penetraba en sus pupilas, doliendo tanto que casi le hacía querer llorar.
Pero se recuperó rápidamente y extendió su mano para abrazar a la persona a su lado.
Sin embargo, junto a él... solo quedaba una almohada.
—En la habitación solo estaba él.
Como una luna que se rompe en el agua, la expre