Aunque aparentaba calma, la última pincelada al firmar no pudo evitar romper el papel.
No le dio importancia, simplemente le arrojó el documento firmado.
Ni siquiera le importó la reacción de Andrés, tras lanzarle el papel, se dio la vuelta para salir del auto.
La voz de Andrés sonó desde atrás: —¿A dónde vas? Te llevaré.
—Ah, como ya firmamos el acuerdo, mañana podríamos ir a registrarnos. ¿Quieres que te recoja mañana por la mañana?
Sonia no respondió, pero tampoco lo rechazó, simplemente cerr