Sonia olvidó cómo salió del hospital.
En ese momento, Puerto Cristal seguía siendo verano.
Pero aunque la luz del sol caía sobre ella, Sonia no sentía ningún calor, solo un sinfín de sudor frío que le hacía temblar los dientes.
El taxi llegó rápidamente a Villa Azulejo.
Mirando el lugar familiar y a la vez extraño, Sonia recordó de repente las palabras de Javier: esta era su única oportunidad.
Javier probablemente solo quería obtener esas pruebas para amenazar a Andrés y obligarlo a hacer alguna