En ese momento, la mirada de Andrés transmitía una clara advertencia hacia Santiago, quien respondió simplemente con una leve sonrisa. Sin dedicarle más atención, Andrés se llevó a Sonia abrazándola posesivamente.
El portazo del auto reveló su furia contenida. Sonia, intentando evitar problemas, se apartó instintivamente con el cuaderno contra su pecho. Sin embargo, Andrés se lo arrebató con un movimiento rápido. Las pupilas de Sonia se dilataron por el pánico.
—¡Devuélvemelo! —exclamó con una v