Sonia no recordaba cómo se había quedado dormida. Al día siguiente, la despertó el sonido de su teléfono.
—¿Estás en Villa Azulejo? —la voz de Fabiola mantenía su habitual serenidad.
Sonia se despabiló instantáneamente. —Sí.
—Voy para allá. La abuela está enferma, vendrás conmigo al hospital.
Sonia quería negarse. Por las redes sociales de Ana, sabía que Andrés y ella habían ido al hospital la noche anterior. El hecho de que él no la hubiera avisado era suficiente mensaje: su presencia no era ne