Sonia pensó que había visto mal. Después de todo, ese cuaderno de dibujos había desaparecido hacía años, y siempre creyó que lo había perdido en algún lugar. Solo al acercarse confirmó que efectivamente era suyo —su nombre seguía escrito en la portada.
—¡Vaya, Sonia! —exclamó Camila, interrumpiendo su risa al verla—. ¿Esto es tuyo, verdad? Ana me había contado que dibujabas, ¡pero nunca imaginé que fueran estas tonterías! ¿"El chico popular se enamora de mí"?
Las carcajadas estallaron alrededor