Después de varios meses, donde Calle América no había ocurrido mucho.
Era como un rincón olvidado por la ciudad próspera, sin rascacielos ni autos de lujo, solo edificios disparejos, aires acondicionados goteando constantemente, y puestos de parrilla en la planta baja que probablemente ni tenían licencia comercial.
Sonia caminó paso a paso, finalmente tomó un taxi y regresó al hotel.
Esta vez durmió muy bien, sin sueños.
Cuando despertó ya era casi mediodía.
Su vuelo era mañana de madrugada. Al