Sonia mantenía la mirada fija en la fotografía del periódico, donde su imagen aparecía en una situación vergonzosa y humillante. Sin embargo, una extraña calma la invadió en ese momento. Sin decir palabra, se agachó para recoger el periódico y lo arrojó al basurero cercano, para luego abrir nuevamente la puerta del auto con total serenidad.
—Vámonos —le indicó al chofer con voz tranquila.
El chofer, nervioso, no se atrevió a arrancar y solo miraba de reojo a Andrés, quien mantenía su rostro impa