Su expresión era seria, sin rastro de estar bromeando. Santiago, sin embargo, soltó una risa.
—Ven, traje especialmente a un pastelero del extranjero —comentó mientras la guiaba—. Sus pasteles seguramente serán de tu agrado.
Como protagonista de la velada, Santiago atraía la atención de más de la mitad de los invitados, pero él parecía ajeno a todas las miradas mientras caminaba con Sonia hasta alcanzar un pastel que le ofreció. Se comportaba como un niño ansioso por compartir algo especial con