Paula no le dejó alternativa a Sonia para declinar, y ella tampoco se encontraba en posición de rechazar. En cuestión de minutos, ambas se hallaban sentadas en la cafetería.
—¿Cuándo llegaste a Costa Serena? —inquirió Paula sin rodeos.
Sosteniendo su taza con serenidad, Sonia respondió: —Hace algunos días.
—¿Ah sí? ¿Viniste sola?
Sonia permaneció en silencio, limitándose a levantar la mirada hacia Paula. Tras un breve intercambio de miradas, Paula esbozó una sonrisa repentina y colocó unas fotog