Al surgir esta pregunta, Sonia evocó repentinamente a los señores Fuentes. Se había cuestionado lo mismo incontables veces cuando estaba frente a ellos. Aunque en el fondo, siempre había conocido la respuesta. Sin embargo, era como si cada vez que sus heridas cicatrizaban, no pudiera evitar que la esperanza renaciera en su interior. Hasta que finalmente, ellos tomaron su corazón y lo hicieron añicos contra el suelo.
¿Qué era lo que realmente anhelaba? ¿Soñaba con que la amarían, o con que Andrés