Andrés echó un vistazo a la pantalla de su teléfono antes de contraatacar: —¿Dónde has estado?
Sonia se mordió el labio: —¿Quién te dio permiso para cambiar mi cerradura?
—Con-tes-ta-mi-pre-gun-ta —pronunció Andrés con expresión severa, separando cada sílaba.
Sonia inicialmente quería discutir, pero después de sostenerle la mirada por unos momentos, cedió: —En el hospital.
La expresión de Andrés cambió sutilmente, sus ojos recorriendo su figura con preocupación.
Sonia, sin notar su mirada, conti