Cassie se apresuró a ocultar el temblor que había delatado a sus ojos, abiertos de par en par por un instante.
Apretó los puños dentro de las gruesas garras de tela del disfraz de oso y se obligó a levantar la cabeza con una mirada cargada de desprecio fingido, sosteniendo directamente la intensa mirada de águila de Devatra, que exigía una explicación.
—Oh... ¿así que ese collar se cayó en tu habitación? —preguntó Cassie, inclinando ligeramente la cabeza mientras esbozaba una sonrisa sarcástica