Cassie entró en su pequeño y sofocante apartamento arrastrando los pies.
El dolor de todo su cuerpo se hizo aún más intenso en cuanto se quitó sus viejos zapatos de tela.
Se dejó caer sobre el desgastado sofá de espuma, abrazando con fuerza el collar de lana roja contra su pecho, intentando reunir las pocas fuerzas que aún le quedaban.
—¿Cassie? ¿Ya has vuelto?
La puerta del baño se abrió, dejando ver a Selena, su mejor amiga y compañera de piso.
Selena, que se estaba secando el cabello con una