Aimunan
Si Dios me hubiera dicho que en Corea iba a conocer a otro ser tan parecido a mí, sin duda habría emprendido este viaje mucho antes.
Ji-Seok, el primo de Alexander, es un hombre forjado en el mismo molde: frío, autoritario y con una clase que parece venir de siglos de linaje. Pero hay algo en él que rompe el esquema. No hay que jugar a las adivinanzas con Ji-Seok; dice lo que piensa sin rodeos, con una honestidad brutal que se siente como hablar con un viejo amigo. Con él, las palabra