Aimunan
Sinceramente, no había una conexión entre mi futura cuñada y yo. Tal vez eran solo mis ideas, pero sentía que nuestras energías se repelían como dos imanes del mismo polo.
—Voy a descansar, siento que mi cuerpo va a colapsar después de todos esos viajes —dije, sacando mi teléfono del bolso. La pantalla brilló, mostrándome un mundo de notificaciones que se sentía a años luz de distancia.
—Sé que tienes internet satelital, vi las antenas afuera. Necesito comunicarme con mis amigos —l