Quiero que ella se quede.
Alexander Lee
Salimos del hospital con el motor rugiendo hacia la villa de mi abuelo. El paisaje de Ulsan pasaba como un borrón frente a mis ojos, pero mi mente estaba estancada en un solo pensamiento: mi padre. Saber que él orquestó el atentado cambió las reglas del juego. Ya no se trataba de una sucesión corporativa; se trataba de supervivencia. Si intentó matarme, significa que ya no soy su heredero, sino un obstáculo. Pero, ¿por qué antes movía cielo y tierra por mi salud y ahora me quería