Alexander
Primero me dirigí a la empresa. El deber es una fiera que nunca duerme, y aunque Yun se había encargado de mantener el barco a flote, había documentos cuya trascendencia legal y financiera requerían mi firma personal; traspasaban el nivel de autoridad de mi mano derecha.
Al cruzar el umbral de la sede, el aire cambió. El murmullo de las oficinas se detuvo un instante; todos estaban a la expectativa tras mi desaparición y mi regreso repentino. Jia fue la primera en romper la formaci