Estoy aquí por ti.
Alexander Lee
El aire en la oficina de Isaac era tan pesado que sentía que mis pulmones tenían que esforzarse para extraer el oxígeno. Era una mezcla de madera vieja, humedad de la tormenta y esa hostilidad silenciosa que Isaac emanaba.
—Lee, si crees que te elegirá porque tienes un imperio detrás, por ahí vas muy mal —soltó él. Su sonrisa no era de burla, era una especie de lástima que me revolvía el estómago. Negaba con la cabeza como si yo fuera un niño tratando de entender física cuántica