Capítulo 34

El rostro de Arion se contrajo, el ceño fruncido se hizo más profundo, y un destello de preocupación gélida cruzó sus ojos.

—¿Y sabes dónde encontrarlo? —Su voz era un susurro áspero, su propio aliento contenido.

Arya asintió, un gesto brusco y final.

—Hay una reunión secreta en una mansión fuera de la ciudad… esta misma noche. —Sus ojos se clavaron en los de Arion, un fuego inquebrantable ardiendo en ellos—. Debemos ir. Ahora mismo.

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