Mundo de ficçãoIniciar sessãoElandor los contempló, y una sonrisa gélida, casi depredadora, se extendió lentamente por sus labios, una máscara de desprecio que apenas ocultaba su sorpresa. Sus ojos, antes llenos de ambición, ahora brillaban con una malicia divertida.
—Ah, qué sorpresa tan… deliciosa —su voz, melosa y cargada de un sarcasmo que goteaba veneno, llenó el espacio—. ¿Mis viejos amigos han venido a arrodillarse, o simplemente a morir con la dignidad que les queda? Arion dio un pas






