SIETE DÍAS PARA LA LUNA DE SANGRE
CANIDAE
Después de la reunión con sus hijos, Gabriel insistió en que fueran a descansar. Personalmente se ocupó de vigilar a los médicos hasta que terminaron su atención médica a la reina y se retiraron a descansar a las habitaciones asignadas cercanas a los aposentos reales. Nahiara dormía plácidamente aunque con el ceño un poco fruncido por el dolor de las heridas, la plata hizo muy bien su trabajo y la pureza del arma era un verdadero peligro para cualquier