La Fragilidad de Veridia
El nuevo día se había asomado, y con él, la apacible tregua que Amaris y yo habíamos mantenido en Itea llegó a su fin. Con los primeros rayos del sol, un mensajero de la Reina Madre llegó con la carta decisiva. Era breve, pero su contenido era claro: podíamos partir tranquilamente hacia nuestro destino en Veridia, donde nos estaría esperando el Lord o su hijo. La Reina Madre no había añadido más detalles sobre los rumores que había escuchado Nash, lo que me hizo sentir