Capítulo 45. El mayor dolor...
Leonardo llegó a la empresa, subió a su piso y, al recorrer el pasillo principal, se encontró con que Emma ya estaba en su oficina, con la puerta entreabierta y corriendo las cortinas del ventanal para dejar entrar la luz del sol.
-Buenos días, señora Fritz. Ha llegado muy temprano hoy.
Ella lo miró con una sonrisa limpia. Llevaba una camisa de un vivo color turquesa y una falda gris perla, como si deseara borrar el luto del día anterior.
-Buenos días. Usted también llegó muy temprano… ¿A qué