Capítulo 23. No quiero nada...
Durante las horas siguientes, él intentó concentrarse sólo en su trabajo, aunque su cuerpo tuviera vida propia, y su cerebro no pudiera soltar la conversación que había tenido con Clarisa. De la que sólo había obtenido la conclusión de que ella amaba hace tiempo a la señora Fritz, que habrían tenido algo en su momento, y que el pasado de Emma era sin duda interesante.
También le parecía que Emma no tenía tantos amantes como decían las malas lenguas, teniendo en cuenta la reciente demostración d