Capítulo 82 — Un ejército de Kilians.
Sasha y yo estábamos acurrucadas en la cama de la suite privada, envueltas en unas batas de seda que se abrían con cada movimiento que hacíamos, revelando destellos de piel sensible y marcada por nuestras primeras rondas de sexo.
Estábamos en una especie de descanso, y vaya que lo necesitábamos.
Kilian nos había traído uvas y queso, y mientras comíamos, las risas salían con suma facilidad, llenas de la complicidad que solo surgía después de compartir algo tan íntimo y prohibido.
—¿Crees q