Capítulo 72 — Buen viaje, Nadia.
El sonido del agua goteando de mi cabello mojado era lo único que se escuchaba en el baño.
Me sequé con una toalla, todos mis movimientos mecánicos.
Cada músculo de mi cuerpo dolía, no solo por el sexo, sino por el peso de la despedida que pendía sobre nosotros.
Me vestí con la ropa que Kilian había dejado sobre el lavabo, limpia y seca.
Era su ropa y olía a él, a ese aroma que ahora me provocaba una punzada de agonía.
Al menos me quedaría con eso.
Al salir del baño, lo encontré de