La noche estaba tranquila, en completo silencio.
Se suponía que nosotros debíamos estar de camino a Haven Falls, pero al final le había suplicado a Kilian pasar la noche en el departamento, con Sasha.
Me estaba costando dejar atrás esta vida.
Los tres dormíamos enredados en mi cama, un desorden de sábanas y cuerpos agotados. Sasha, en una esquina, respiraba con tranquilidad, su espalda contra el pecho de Kilian.
Yo estaba despierta al otro lado de la cama y el rubio en medio.
No puedo