Capítulo 57 — Te amo y soy una idiota por hacerlo.
La despedida frente al edificio donde había vivido todos estos años fue como darme una patada en el estómago.
Sentía que estaba dejando algo muy grande atrás.
Sasha me abrazó con una fuerza que me dejó sin aliento y yo se lo correspondí de la misma manera.
—Te llamaré todos los días, zorra —murmuró, con la voz quebrada, cosa rara en ella porque nunca lloraba—. Y no te preocupes por Fantasma. Lo cuidaré como si fuera mío hasta que esté listo para el viaje.
—Gracias, amiga... —musité, ent